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¿Y si toda mujer fuera una mariposa? Es temporada de salir a volar

Hoy, como todos los días, mi perro llamado Rudo y yo salimos a correr. Disfrutamos mucho esos momentos juntos, me da tiempo de reflexionar, de estar en paz y de estar conmigo… Pero hoy ha

Hoy, como todos los días, mi perro llamado Rudo y yo salimos a correr. Disfrutamos mucho esos momentos juntos, me da tiempo de reflexionar, de estar en paz y de estar conmigo… Pero hoy ha sido especial: ¡nos han invadido las mariposas! Salimos a la calle y nos hemos topado con miles de mariposas blancas revoloteando por doquier; hermosas, simpáticas y sobre todo, libres.

 

Es curioso como a veces nos agusanamos, y no me refiero a que nos llenemos de larvas, no, sino que, nos convertimos en lentas, apesadumbradas y desmotivadas orugas. Nos miramos al espejo y ya se nos olvidó que queríamos ser de grandes, o si lo conseguimos, olvidamos disfrutarlo; nos olvidamos de dar gracias por las maravillas que hay en nuestra vida y también olvidamos hacer algo al respecto de lo que no nos gusta de ella. Optamos por lo que requiera menos esfuerzo, lo que lleve menos tiempo, lo que nos mantenga en nuestra zona de confort. ¿Un cambio de trabajo? Impensable, ahí estamos bien aunque no ya no lo soportemos o no nos sentimos valoradas y realizadas ¿Hacer ejercicio?, ¿nutrirme mejor? -Para qué, jamás seré Miss Universo- ¿Terminar una relación toxica, violenta o en la que ya no me siento a gusto? -Jamás, “más vale malo por conocido que bueno por conocer”, qué sería de mis hijos (si los tienes), no podría salir adelante sola, no siempre se porta mal conmigo solo cuando ha tenido un mal día-, o el clásico: -Él me quiere, solo que yo lo hago enojar-.

 

Y sin darnos cuenta nos vamos agusanando más y más, dándole el poder de nuestra vida a los demás: nuestra pareja, nuestro trabajo, nuestros hijos, nuestros padres, hasta a la televisión ¿Por qué? Porque es más fácil ser la victima que ser parte de la solución, es más fácil que todo mundo nos tenga lástima, hasta nosotras mismas, porque cómo podría hacer yo algo al respecto si los demás son los que tienen la culpa. Pero un día, estamos tan agusanadas que ya no podemos andar, no podemos salir de la cama, no queremos ir al trabajo, ya no queremos contestar el celular para escuchar más reclamos, queremos morirnos por lo menos una semana (como diría Jaime Sabines) y ese día empezamos a formar nuestro capullo. Hemos tocado fondo.

 

En Inteligencia emocional eso lo conocemos como Crisis. Ese momento donde ya no puedes contigo misma, donde te preguntas una y mil veces “¿Qué hice mal?” Donde nada tiene sentido y lloras por todo, y por nada, donde todo nos abruma y crees ya no poder seguir. La Crisis nos confronta y nos manda un mensaje muy claro: Reinvéntate. Y es justo el momento de afrontar nuestros miedos, nuestras heridas emocionales, de sanar, de entender cómo y por qué llegamos hasta este punto y hacernos responsables de nuestras vidas, de recuperar nuestro poder. Es el momento de sacar fuerza de flaqueza y aprovechar la oportunidad de transformarnos, como la oruga en mariposas.

 

Imagínate un día salir a la calle y ver un ejército de Mujeres-Mariposas que van libres disfrutando de sí mismas, haciendo valer su poder interior, siendo simplemente felices. Sabes, me encantaría ser parte de ellas… ¿A ti no?

 

Esta es una colaboración entre Victoria 147 y Resiliente Magazine

 

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Escrito por Cynthia Aguilar

#SeamosLuzDelMundo

Formadora en Inteligencia Emocional y Empoderamiento

CEO Bacuza

FellowBalloon

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