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Un regalo para las mamás

Recuerdo esa frase que muchas mamás me repetían antes de yo convertirme en una de ellas “duerme ahorita que puedes porque después, ya no podrás” y ¡así es!, pero un día uno de mis hijos

Recuerdo esa frase que muchas mamás me repetían antes de yo convertirme en una de ellas “duerme ahorita que puedes porque después, ya no podrás” y ¡así es!, pero un día uno de mis hijos me dijo: ayer en la noche tuve una pesadilla, fui a tu recámara, te hablé como cuatro veces y nunca despertaste, me tuve que regresar a mi cama, asustado. ¿Seré una mala madre o habrá sido el cúmulo de 8 años de cansancio (la edad de mis hijos), lo que no me dejó escucharlo esa noche?

 

Cómo mamás vivimos una vida de estrés, además del que ya aporta la vida cotidiana. La constante presión por ser perfectas, presión por lucir bien, por tener una casa limpia e impecable, un cuerpo ejercitado y por no dejarse, por ayudar a nuestros hijos con la tarea, por llegar a tiempo al trabajo y entregar el reporte al jefe, presión por hacer el desayuno, comida y cena y que además sea saludable, por cuidar a nuestros hijos si se enferman y despertarte si te habla por que tuvo una pesadilla. Pero además nos aferramos por querer hacerlo todo solas y esto es tan real que, de acuerdo con una encuesta llevada a cabo a 7,000 mamás de entre 25 y 47 años, el 91% de ellas siente que no pueden pedir ayuda o admitir que necesitan un descanso y la gran mayoría (92%) siente ansiedad por tener invitados en casa debido a que no está tan limpia como ellas quisieran. Es decir, que no queremos ni convivir porque la casa ¡no está limpia! Esta encuesta también demostró que la mayor presión viene de nosotras mismas y de la autocrítica.

 

Así que, aquí te dejo mi regalo del día de las madres, algunos consejos para disminuir un poco el estrés (por lo menos en nuestro día):

 

1. Planea con tiempo y escríbelo, así no tendrás que recordar todo lo que hay que hacer sino consultarlo en tus notas.

 

2. ¡Duerme!, no importa si hoy no lavaste los trastes de la cena, mañana será otro día. Te levantarás de mejor humor y con más energía.

 

3. Te digo un secreto, amo a mis hijos con todo mi corazón y estaría dispuesta a dar la vida por ellos, pero… a veces, no quiero estar con ellos, eso no nos hace malas mamás solo seres humanos. Dedícate un tiempo para ti, consiéntete ¡nos lo merecemos!

 

4. Ellos se acordarán del día que jugaste a las escondidillas por horas, cuando hicieron la casa de campaña, cocinaron juntos las galletas de chocolate o vieron una película juntos y no de la cama perfectamente tendida, ni el baño desinfectado, ni lo impecable de la cocina.

 

5. ¡Pide ayuda!, eso no nos hace menos mamá al contrario puede ayudarnos a enseñarle a nuestros hijos el trabajo en equipo y la cooperación.

 

Cuando el estrés de mamá está fuera de control toda la familia se altera, sobre todo los pequeños. Así que recuerda que lo único que nuestros hijos necesitan es a su MAMÁ, esa versión que les tocó, esa de la que se enamoraron desde el primer día que la vieron. ¡Feliz día de las madres!

 

Escrito por Mónica Vera

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