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Música machista

Mucho se escribe, se polemiza e incluso se mandan peticiones pidiendo retirar ciertas composiciones musicales del mercado. El género musical es lo de menos, lo que resulta escandalizador son las imágenes de violencia y cosificación

Mucho se escribe, se polemiza e incluso se mandan peticiones pidiendo retirar ciertas composiciones musicales del mercado. El género musical es lo de menos, lo que resulta escandalizador son las imágenes de violencia y cosificación hacia las mujeres, que además se vuelven éxitos que se repiten una y otra vez normalizando las prácticas machistas…¿en serio?

 

Quiero aclarar que no celebro estas manifestaciones culturales pero son justo eso, un retrato de lo que está permitido socialmente y de lo que se puede incluso cantar sin haber un problema por ello. Las personas que escuchan esa música lo hacen identificándose con lo que el intérprete expresa, no al revés. Es decir, están familiarizados con eso en sus prácticas cotidianas. No cambian su forma de vida por escuchar un éxito en la radio. Poniendo un ejemplo distinto: yo puedo ver una película de mafiosos, eso no hará que me dedique al crimen sino que es sólo una ventana a un mundo que existe, y del que yo decido ser parte o no.

 

Por eso la censura me parece incluso ridícula. Creo que no deberían continuar mostrando a las mujeres como un objeto, un ornamento, algo desechable; pero para que estos cantantes sean lo que son, tienen que consumirlos un gran número de personas que no tienen idea de feminismo y perspectiva de género, y silenciar esas expresiones es incluso lograr un rechazo expédito por la causa. Hay muchísimas canciones que guardan algo de machismo o violencia, y que son sin duda las más bellas composiciones de muchos siglos. Y tienen que ver con el desamor, el duelo, el abandono. Tomar posturas así de radicales es no comprender que la cultura o el arte es un reflejo de nuestra práctica social. Habrá que cambiar la última para sentirnos orgullosos de cómo se nos muestra, sin distinción. Curiosamente muchas de estas censuras ocurren justamente a música que se identifican con ciertos estratos sociales. En fin, yo no tengo problema en bailarme un buen tango, violento, pasional, y tal vez un poco machista; el problema lo tendré cuando me dirija a la milonga y reciba esas miradas y palabras tan desagradables que acostumbran decir personas con variados gustos musicales.

 

Escrito por Paola Alcocer

Gestión e Investigación cultural de día, milonguera de noche

Twitter: @paolalcocer

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