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Lo que Nietzsche sabía de negocios – parte 2 (el eterno retorno)

Se podría pensar que los filósofos no saben mucho de negocios. Se podría pensar que la vida emprendedora no es uno de sus objetos de estudio y hasta se podría decir que un mundo tan

Se podría pensar que los filósofos no saben mucho de negocios. Se podría pensar que la vida emprendedora no es uno de sus objetos de estudio y hasta se podría decir que un mundo tan terreno, tan mundano, tan lejos del mundo de las ideas no será nunca el tema de una conferencia en cualquiera de las Facultades de Filosofía del mundo. Podría decirse todo esto sin embargo, no se podría estar más lejos de la verdad. Y lo es porque la filosofía tiene algunos ases bajo la manga que pueden ser de gran utilidad para todo emprendedor, para toda decisión importante de vida y hasta para cuando lo que hace falta un jueves es beber una simple cerveza. Quizá te sirvan estos pequeños tips:

El eterno retorno. Nietzsche es célebre por dos conceptos usualmente mal comprendidos: 1, el übermensch y 2, la idea de Dios ha muerto. Ambas ideas tienen un concepto muy especial y curiosamente, 9 de 10 personas conocerán estas ideas a partir de charlas con amigos, memés de las redes sociales o frases de películas. Sin embargo, un concepto que es muy relevante para toda persona que no es tan común en todas charlas es la idea conocida como el Eterno-retorno. Y este concepto no es otra cosa que el Ying yang, la noche y el día o el cliente y el vendedor.

¿Qué podemos aprender del eterno retorno? Que la vida se encuentra todo el tiempo en movimiento y por lo mismo, todos nosotros también lo estamos. Los jóvenes se hacen viejos, los viejos mueren y bebes nacen; todo el tiempo. Es un ciclo de la vida que se repite ad infinitum. Las personas se entristecen y luego se contentan. Se deprimen y después se animan. Lloran y después ríen y absolutamente todo gira alrededor de un retorno al punto de inicio. Un empresario a veces está en la cima pero a veces cae, para después volverse a recuperar y así sucesivamente. Y esta idea tan pero tan sencilla es, creo, valiosísima para todo emprendedor porque, como dice el dicho, “No hay mal que dure mil años…”. Si te va mal en tu empresa, sigue esforzándote para salir adelante porque seguro lo lograrás pero si te está yendo bien, sé precavido porque bien sabes que seguramente algún día volverás a donde iniciaste. El siguiente tip, la próxima semana.

Si quieres la primera parte de este artículo, haz click aquí.

Escrito por Roberto Carvallo Escobar

Director General de Terraética, Co-fundador de Prometeo Sustentable

y escritor de La rebelión de los pelones

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