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La ausencia activa de tristeza

Ashoka, en el siglo 3 a.C. logró lo que muchos no pudieron: unificó el subcontinente indio. Fue la primera vez que India fue un territorio unido sin embargo, no fue un logro libre de violencia. Después

Ashoka, en el siglo 3 a.C. logró lo que muchos no pudieron: unificó el subcontinente indio. Fue la primera vez que India fue un territorio unido sin embargo, no fue un logro libre de violencia. Después de la destructiva conquista de Kalinga,  lo más importante para recordarlo como el rey más importante en la historia de India fue su conversión hacia un pacifismo budista que luchó por contrarrestar la opresión y la injusticia a través del debate, la educación y la piedad. Es esta idea de cambio e impacto que Dharma Ashoka (Ashoka el piadoso) puede ser  la insipiración para hacer un mejor mundo; uno sin violencia y con menos tristeza en las miradas de las personas.

Con la inspiración de Dharma Ashoka, en el 1980 se crea Ashoka como la organización pionera en el emprendimiento social. Fue en India que en el 1981 se eligieron los primeros emprendedores sociales. Para el 1987, Ashoka llega a México y este año, se cumplen 30 años de crear oportunidades para que emprendedores y agentes de cambio puedan seguir su camino para hacer mejores sociedades, para inspirar y para ser la voz y el brazo de miles de personas que contribuyen a combatir los problemas que nos aquejan, hacer un cambio sistémico y transformar el mundo que tenemos.

Lo que no hay que olvidar de Dharma Ashoka es quizá aquello que más vale resaltar del emprendimiento social: la ferocidad por la paz y por la final ausencia de tristeza. Basta con levantar la mirada para ver problemas en nuestros países, llenos de violencia y zozobra, sin embargo siempre también existen brillos de esperanza gracias a aquellas personas que no cesan en sus intentos para hacer un cambio positivo en el mundo. Y esa cualidad, la fortaleza interior de los emprendedores sociales capaces de mover montañas, junto con su entereza similar a la del roble más antiguo, puede ser la mejor receta contra la violencia, la intolerancia y la indiferencia que existe a comienzos del año. Todavía es tiempo para inspirar, es tiempo de ser agentes de cambio.

Escrito por Roberto Carvallo

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Este texto es una colaboración entre Ashoka y Resilientemagazine.com

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