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Desde las obras del Canal Nacional, viajero

Al tiempo de caminar por la vida, me encontré en la última visita de la Jefa del Gobierno de la Ciudad de México a las obras que actualmente se están desarrollando en pos de la recuperación del Canal Nacional. Ya he mencionado que desde el 4 de agosto del presente año iniciaron las acciones del proyecto integral de recuperación del Canal Nacional. Pese al desacuerdo sin fundamento y constante provocación de un grupo de individuos que han buscado detener la obra o mínimo perjudicar el proyecto –vía atraso y hasta llamando a la policía para que suban a una patrulla a algún inocente trabajador- el proyecto y las acciones de rescate del Canal Nacional siguen.

 

El arduo trabajo de vecinos comprometidos y de asociaciones como Club de Patos que llevan años trabajando en favor del bien común son más fuertes que las oscuras motivaciones de individuos que han esparcido rumores, intentado alarmar/engañar a la ciudadanía esparciendo la mentira de que, “Un ecocidio se está llevando a cabo en el Canal Nacional”. Su mala saña ha quedado al descubierto con acciones como: i) parar el tráfico en río Churubusco por un par de días sin una justificación real, ii)  injuriar a vecinos y organizaciones inventando pactos secretos y sobornos, iii) hacer pasar encuestas no representativas y de –en el mejor de los casos- dudosa metodología como el verdadero sentir de TODOS los vecinos aledaños al Canal Nacional, iv) aprovechar el anonimato de las redes sociales y grupos de whatsapp para esparcir rumores y mensajes cobardes contra aquellos que exponen sus viles tretas. En fin, así como Durkheim decía que el crimen es eminentemente social, los teóricos que establecen que los rumores le dan corpus a la sociedad no están equivocados.

 

En la última acción de este cada vez más reducido grupo de torpes opositores se evidenció, aún más, que ante la falta de argumentos y el exceso de ignorancia sobre el tema. La única opción es ser violento y encarar sin ningún decoro a una servidora pública. Aquí parte del show para la memoria colectiva:  https://www.imagentv.com/noticias/imagen-noticias-con-ciro-gomez-leyva/increpan-sheinbaum-por-proyecto-en-canal-nacional  Al final, aquel que gritó y ofendió a quien tenía cerca, al ser escoltado a la salida del lugar debido a su pésimo comportamiento y ánimos pendencieros terminó gritando “Sálvame Claudia”. Qué curioso que frente a cámaras el sujeto en cuestión se haya ostentado tremendamente grosero y una vez fuera de cámaras haya chillado lastimosamente “Ayúdame Claudia” cuando en ningún momento se le agredió. La acción no termina ahí, tras el suceso, ayudado de sus torpes compinches se grabó un video donde el mismo sujeto sale a cuadro, sentado en un sofá y durante tres minutos intenta convencer al espectador que contrario a lo que la evidencia marca –en distintos videos y testigos-, él fue el agredido y no el agresor(!¡). Surrealismo puro.

 

El único adjetivo que tengo para tales personas es el de ser tremendamente torpes, y no por ofensa sino en clave de Marco Aurelio, quién en sus Meditaciones nos dice:

“Todas las mañanas recuerda repasar esta cuenta: hoy tropezaré con al menos un fisgón, con un ingrato, con un provocativo, con un doloso, con un envidioso y con un intratable, pero yo sé bien que la causa de todos estos vicios es porque estas personas ignoran el bien y el mal. Por el contrario, yo he aprendido y meditado, por una parte, que la naturaleza del bien consiste totalmente en lo honesto y la del mal en lo torpe. Por otra parte, comprendo bien que quien comete un error no deja de ser mi pariente (no necesariamente por el vínculo de compartir una misma sangre o prosapia, sino porque participamos de una misma mente y partícula o porción divina). Es por todo lo anterior que comprendo que ninguno de ellos puede perjudicarme (puesto que ninguna persona puede enredarme en su infamia mientras yo no lo permita) y que no he de enojarme contra quien es mi pariente, ni concebir odio contra su persona. Los hombres hemos nacido para ayudarnos mutuamente, como lo hacen los pies, las manos, los párpados, las dos filas de dientes; por ende, es cosa contra la naturaleza que unos a otros nos ofendamos, como definitivamente lo hace quien se enoja con otros y les contraria.”

 

El bien común es más fuerte, más honesto y más preponderante que cualquier torpe azuzado por otro torpe.

 

Escrito por Erick Aguilar

Aprendiz de ser humano, viajero en capacitación, bibliófilo consumado y sociólogo consumido

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