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Desde La Pirata, viajero

Al tiempo de caminar por la vida, me encontré guiando mis pasos hacia una tradicional pulquería de la zona oeste de la Ciudad de México. Es claro que desde principios de este siglo el pulque

Al tiempo de caminar por la vida, me encontré guiando mis pasos hacia una tradicional pulquería de la zona oeste de la Ciudad de México. Es claro que desde principios de este siglo el pulque ha tenido una reivindicación después de tantas décadas de ser denostado y desdeñado. Es cierto que el ambiente de las tradicionales pulquerías es muy estridente e incluso sexista –antes había un cuarto pequeño donde se aislaba a las mujeres que querían tomar pulque del resto de los clientes. Sin embargo hoy, espacios como lo pulquería que refiero –y otras más- no tienen empacho en que mujeres y hombres compartan curados y pulque blanco.

La historia del pulque es muy particular puesto que desde tiempo de los aztecas la bebida era transversal a la sociedad, no es que ellos fueran alcohólicos consuetudinarios sino que muchas de las actividades de la vida cotidiana de la gran Tenochtitlán remitían, tarde o temprano, a algo relacionado con el pulque; ya fuese su transporte, su producción, su almacenamiento, etc. Imagine usted la importancia del pulque en tanto que antes de la llegada de los españoles, no había leche de vaca y por lo tanto mucho de lo que bebían los infantes era pulque. Posteriormente fue en tiempo de Porfirio Díaz –postrimerías del siglo XIX- y con afán de hacer popular la cerveza que se empezó con la campaña de desprestigio del pulque, campaña que hasta la fecha sigue teniendo eco en algunos lugares. El mito de la mona de excremento usada para fermentar el pulque junto con el estigma de que sólo las clases marginadas beben pulque generó un divorcio entre un pueblo y su bebida.

Tras la casi completa desaparición de pulquerías en la Ciudad de México, hasta hace más de una década empezó a volver el interés –y el gusto- por el pulque. Debido a su bajo costo fue el grupo de los jóvenes estudiantes quienes dotaron de un nuevo auge a la industria del pulque. Quiero mencionar que el pulque ha probado ser una bebida alta en proteínas, fibra y demás nutrientes. Estudios recientes demuestran que alimentos con fermentos –como el yogur y que también es el caso del pulque- son muy saludables. Personalmente considero que el pulque es aún más saludable y sabroso si se bebe en gentil y buena compañía como la que acompaña mis pasos en estos momentos. Para quien desee conocer un poco más de su nacional y tradicional bebida recomiendo ampliamente este documental.

 

Escrito por Erick Aguilar

Aprendiz de ser humano, viajero en capacitación, bibliófilo consumado y sociólogo consumido

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