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Desde la Chinampa, viajero

Al tiempo de caminar por la vida, me encontré una vez más en Xochimilco. A diferencia de otras veces en esta ocasión paso por la zona núcleo de producción agrícola. Es de mañana y Alberto e Israel nos esperan en la plaza debajo del reloj monumental, de ahí caminamos por la calle corregidora hasta el embarcadero local donde abordaremos lo que ellos llaman canoa y nosotros trajinera. De camina pasamos por algunas calles cerradas debido a la festividad del hasta ahora desconocido Niño Dormidito, debo decir que siempre me sorprende la religiosidad de Xochimilco que se traduce en festividades diarias a lo largo del año.

 

Una vez en la canoa, navegamos entre canales y vemos la producción de plantas de ornato a lo largo de varias chinampas. Finalmente llegamos con nuestro ya conocido y querido Don Nicho, el ajolote mayor para quienes se dan la libertad de su confianza. En este recorrido nos acompañan varias personas entre ellas el emblemático fundador de Club de Patos quien como primera acción al bajar de la canoa va y saluda con un efusivo abrazo a Don Nicho, el momento me es significativo por toda la historia que de un tiempo a la fecha conozco.

 

Una vez en la chinampa Don Nicho nos da una catedra sobre la lucha contra la extinción del campesino y del ajolote que Umbral Axochiatl ha venido desarrollando desde hace más de una década. Tras la muy ilustrativa lección nos da la oportunidad de colaborar con la siembra de productos agrícolas y de manipular los retoños de coliflores y espinacas envueltos en chapin y lombricomposta.

 

La jornada de siembra termina brevemente y a manera de canto final se escucha el motor de la bomba de agua que Don Nicho usa para, por último, regar lo que recién acabamos de sembrar. Antes de que el sol queme más nos volvemos a subir a la canoa y Alberto e Israel nos llevan al laboratorio de recuperación del Ajolote donde una vez más Don Nicho nos explica la forma en como se ha conservado dicho animalito y como se prevé evitar la endogamia una vez que sean reintegrados en cada una de las zanjas que se pretenden abrir en cada chinampa de los miembros de la organización a fin de volver a repoblar Xochimilco de una especie tan identitaria para México. El final de la visita se da en la tarde, después de un típico pollo con mole preparado por miembros de Umbral y de haber departido en una relajante terraza que nos permite ver el Canal de Apatlaco desde lo alto. La tarde cae y nuestra canoa se aleja de la zona núcleo para reintegrarnos poco a poco al monstruo de la urbe que olvidó sus canales, sus ajolotes, sus chinampas pero que no ha sido olvidado por sus campesinos.

 

Escrito por Erick Aguilar

 

Aprendiz de ser humano, viajero en capacitación, bibliófilo consumado y sociólogo consumido

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