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Desde la acera, viajero

Al tiempo de caminar por la vida, me encontré –junto con otros vecinos- en la vía pública informando a cuanto vecino se acercase sobre el proyecto integral de recuperación del Canal Nacional en la Ciudad de México. Ya he hablado con anterioridad sobre las particularidades de este cuerpo de agua urbano de 8.6 kilómetros de largo que recorre las demarcaciones territoriales de Coyoacán, Iztapalapa, una pequeña parte de Tlalpan y Xochimilco. Previamente describí un poco de la polémica que se desató entre vecinos que pensaban que el proyecto estaría orientado en destrozar este bello lugar y quienes por años han buscado que el gobierno atienda el sitio (http://www.resilientemagazine.com/desde-la-ciudadania-viajero/). Pues bien, tras rumores, grupos de whatsapp, oficios, encuentros y desencuentros entre vecinos, formación de bandos, incluso tras la toma de vialidades y la suma agregada de la aclaración de la aclaración de la aclaración…sucedió que dichos bandos –por llamarlos de algún modo- tuvieron la oportunidad y voluntad de dialogar entre sí. Hay algo que el ciberactivismo nos ha quitado: la capacidad de vernos reflejados en el rostro del otro, de ver que independientemente de las posiciones encontradas –en la mayoría de las ocasiones- como dignos ciudadanos aspiramos a una mejora común.

 

A pie de calle nos encontramos desde ciudadanos curiosos y deseosos de información veraz, hasta ¿ciudadanos? que sólo descalifican desde sus muy personales prejuicios. Encontramos a aquellos que tienen una noción clara del bien común pero también a aquellos que no tienen empacho en gritar “A mí no me importan las demás colonias a mí solamente dime que va a pasar en mí calle”. Algo anda mal con aquel que en una oración usa tantas veces mí…,mí,…mío yo,…yo,…yo. Algo anda mal cuando el zoon politikon aristotélico se sume en sí mismo y deja de lado a la comunidad. Garrett Hardin, en la tragedia de los comunes nos enseñó que la lógica del bienestar individual –por sobre el grupal- lo único que logra es el completo perjuicio de todos, DE TODOS.

 

Media hora antes de que cierre el metro es momento de retirarse y caminar a la estación más cercana. En efecto una noche de información a pie de calle no es suficiente, menos mal hay toda una serie de acciones previas y lo más importante, hay años de trabajo de actores locales que allanaron el camino para lo que será un muy interesante proyecto integral de recuperación del Canal Nacional.

 

Y bueno, también debo mencionar que siempre habrá aquellos quienes sólo tienen la encomienda de decir NO y crear y usufructuar el conflicto, por fortuna son los menos incluso al grado de ser anómicos, pero esa es otra historia. Hoy sólo quiero festejar y reconocer la capacidad de encuentro y voluntad de trabajo en equipo que se manifiesta en todos aquellos que desde su íntimo actuar dejan atrás bandos y diferencias, y buscan sumar en favor de un mejor Canal Nacional, de una ciudad más digna y de un mejor mundo. En hora buena.

 

Escrito por Erick Aguilar

Aprendiz de ser humano, viajero en capacitación, bibliófilo consumado y sociólogo consumido

 

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