Home / Viajero  / Desde Corina, viajero

Desde Corina, viajero

Al tiempo de caminar por la vida, me encontré en una especie de periplo. Si bien es cierto que tarde o temprano regresamos a los sitios que nos significaron y/o construyeron de alguna manera, también es cierto que tal periplo llega a suceder de las formas más inesperadas. El pasado lunes, con motivo del tránsito de Mercurio frente al Sol, en la Escuela Nacional Preparatoria Número 6 “Antonio Caso”, una de esas maestras que hacen su trabajo por razones que van más allá del cheque mensual llevó a cabo una observación astronómica para que los muchachos y uno que otro invitado pudieran observa tal espectáculo.

 

La observación contó con breves exposiciones relativas al tema astronómico por parte de los estudiantes para posteriormente tomar un turno y observar a través del telescopio un pequeño punto llamado Mercurio cruzando lentamente una inmensa masa de fuego. Más allá del evento y de la nostalgia de todo egresado que regresa a su prepa sentí un ambiente ajetreado. Escuché como poco a poco la convocatoria de una asamblea estudiantil para decidir si cerrar o no la prepa se difundía. Más allá de la necesaria politización de juventud que uno adquiere, o debería adquirir, en el bachillerato me vino a la cabeza la enorme cantidad de jóvenes que darían lo que fuera por estudiar en alguna de las 9 preparatorias de la UNAM y de cómo una vez adentro, aquellos que tienen el privilegio de poseer un número de cuenta universitario ¿deshonraban? tal privilegió organizando un paro por temas ajenos a su responsabilidad/competencia.

 

No lo sé, quizás las secuelas personales de la huelga del 99 influyen en mi automática reticencia, incluso rechazo a ver estudiantes pregonando el cierre de las aulas que deberían aprovechar/gozar. En cualquier caso son ahora ellos quienes deben asumir su lugar/costos como miembros de una comunidad universitaria. En mi caso y en mi calidad de visitante lo mejor que pude hacer antes de retirarme fue recorrer esos pasillos donde los buenos amigos chacoteabamos impunemente, maravillarme con la nueva biblioteca que nunca pude disfrutar, saludar al tótem devorador de mochilas y asomarme por los que fueron mis salones intentando recordar un lugar hoy inexistente. Al final sólo quedaba invitar a mi puberta de confianza una rica fusilera –¡ya aparece en el menú!- acompañada de un refresco de manzana, mi manjar de tiempos preparatorianos.

 

El próximo tránsito de Mercurio será observado hasta el año 2032, sinceramente espero no demorar tanto para ir a ver a la buena y vieja prepa de Corina.

 

 

Escrito por Erick Aguilar

Aprendiz de ser humano, viajero en capacitación, bibliófilo consumado y sociólogo consumido

Facebook

A %d blogueros les gusta esto: