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Por qué (y porque) eres culpable del cambio climático | Terraética

Se habla mucho del cambio climático y de cómo afectan al planeta las acciones de la sociedad al planeta. Y es que problema central es que dicho escenario catastrófico, aquel en que el clima radicaliza los cambios en la periodicidad de cultivos y flujos de agua, no implica solamente pérdidas financieras a través de una desaceleración económico. Lo que en verdad está en riesgo es la vida de millones y millones de personas, de animales y especies de flora. 

 

Sería muy cínico decir que el cambio climático está fuera de nuestras manos. Es cínico porque el riesgo lo corren millones de personas en situación vulnerable -que ni siquiera contribuyeron de manera real al problema-, a las cuales, no debemos olvidar, tenemos un deber moral. Y lo tenemos porque somos seres morales. No somos seres solamente racionales, políticos o cualquier otra característica que se le quiera añadir. Somos todo eso y más. Y ese más es que somos seres morales. Queramos o no verlo. 

 

Nuestra vida, en la mayoría de los casos, está determinada por reglas morales que seguimos o que rompemos. Y esta es una idea importante debido a que existen múltiples tipos de reduccionismos para lograr definir qué es el ser humano y en muchas de estas definiciones ético-estéticas, los grupos vulnerables no son siempre beneficiados o siquiera tomados en cuenta quizá porque no nos hemos dado cuenta que en verdad, lo que nos une como especie nuestra capacidad de ser seres que moralmente se preocupan por lo bueno y lo malo, que ponen reglas y críticas a comportamientos y acciones. La moralidad también incluye a la empatía porque es con ella servimos a la humanidad como conjunto global que incluye a individuos dependientes y vulnerables.

 

Y estos grupos en situación de vulnerabilidad (que sufren pobreza, inequidad, injusticia, enfermedades, etc.) son curiosamente los grupos que menos han contribuido a los problemas críticos que vivimos como el calentamiento global y las crisis económicas.

 

Por supuesto que los grupos de ingresos altos no son los únicos culpables de todos los problemas pero también es innegable que los grupos económicamente sólidos serán los menos afectados por los efectos del cambio climático. Todo esto quiere decir que unos pagan los pecados de muchos otros.

 

Por todo ello es tan importante hablar de qué es aquello que nos identifica como seres humanos y personas. ¿Qué es aquello que nos hace diferentes a las demás especies? Se ha tratado, por ejemplo, desde los griegos, de decir que el hombre es diferente a los animales porque somos seres políticos. También se ha dicho que somos seres racionales y es esta conciencia racional -alma- la que nos diferencia de los animales y de las plantas. Pero todo este tipo de reduccionismos hace fácil encontrar situaciones en las que el hombre no se comporta de tal manera que se pueda decir que se cumple la regla. Ni todos nos comportamos de manera enteramente racional ni enteramente política. Por ello, los reduccionismos y las simplificaciones no ayudan mucho a resolver los problemas del mundo.

 

Ayudan para definir tautologías y tal vez para determinar procesos físicos o químicos muy sencillos pero cuando se habla de procesos complejos como lo son las sociedades y las especies, no es tan fácil que se pueda uno beneficiar de esta tarea.

 

Siguiendo la línea de unos de los más reconocidos filósofos de la actualidad, el eticista Peter Singer, diré que el hombre es y siempre será ser moral porque con ella como guía (sin importar qué tipo de moral sea) se mueven los núcleos más complejos en los que el hombre se desarrolla como lo son las ciudades y los países. Si reconocemos finalmente que cada una de nuestras acciones son morales, estaríamos a merced de un sin fin de críticas válidas que hoy justificamos erróneamente como vías legales, poderes fácticos, etc.

 

Si lleváramos la discusión hacia lo moral nos daríamos cuenta que debemos inmediatamente dejar de contaminar los mares, de talar árboles, de destruir el entorno, de viajar en automóvil, de usar plásticos y unicel, de no separar la basura o de comer tantos animales porque estamos con ello dañando e incluso matando a millones de personas en el mundo. Todo es en realidad una decisión moral tuya. ¿Puedes cargar con ello en tu conciencia?

 

Escrito por Roberto Carvallo Escobar

 

Director de Terraética

 

Fb: Terraética Tw: @Terraetica

 

Y orgulloso creador de Resiliente Magazine

 

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