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Consejo #32 para tu negocio: Salud financiera y administración de riesgos

De todos los consejos que se pueden dar a las empresas y a los emprendedores existen unos cuantos que siempre se encuentran presentes. Lo que cualquier consultor, incubadora o aceleradora dirá en estos casos es

De todos los consejos que se pueden dar a las empresas y a los emprendedores existen unos cuantos que siempre se encuentran presentes. Lo que cualquier consultor, incubadora o aceleradora dirá en estos casos es lo clásico: cuida a tu cliente, entiende tu mercado, sé prudente en tus gastos, etc. Y ya cuando se pone más interesante el asunto, se habla de recursos humanos, de capital social, de flujos y razones financieras. Curiosamente son muy pocas veces que se habla de Riesgo y éste es uno de los factores más importantes para una empresa o un proyecto. Es también uno de los motivos por los que una consultora cobra tan pero tan caro en su asesoría. Entender riesgos y encontrar maneras para mitigarlos, entendiendo su contingencia, es de lo más relevante para poder llevar a buen puerto cualquier proyecto o empresa.

¿Por qué es tan importante la administración de riesgos? Imaginemos esta situación: tienes un cliente que quiere comprarte 2000 piezas, digamos, de camisas. Para producirlas, requieres 10 trabajadores y un periodo de un mes de trabajo. La venta será de 200,000 pesos (es decir, cobras cada camisa a 100 pesos mexicanos), y tu costo de operación, ya pagando tus pasivos a corto plazo, a tus proveedores y todo lo demás es de 180,000 pesos mexicanos. La operación te produce un 10 por ciento de utilidad, vamos a decir neta (ahora no entramos en temas de ISR o IVA). Hasta aquí todo muy bien. Logras firmar el contrato y el pago se piensa realizar un 30% inicial y el resto contra entrega (un mes después). Comienzas tu operación y vas a tiempo. Recibes el monto inicial que te sirve para abastecerte de material, lo cual te conviene porque sabes que los proveedores que tienes te dan un crédito de 2 meses, así que estás tranquilo porque tienes un pequeño colchón “si acaso surge algún problema”. ¿Qué pasa cuando el contrato cumple su tiempo y entregables pero el pago no llega? ¿Qué sucede si la empresa que adquiriría las camisas tiene problemas de flujo y no puede pagarte el 70% faltante? Tú puedes decir, muy confiadamente, “no pasa nada mientras tenga en mi poder las camisas y el contrato”, y tienes razón hasta cierto momento. ¿Qué pasa cuando el pago no llega por ejemplo por 3 meses y no lo tuviste contemplado? Tú tienes empleados a los que tienes que pagar por los tres meses (asumiendo que tienes otros contratos de venta de camisas) y a tus proveedores para poder seguir teniendo la materia prima para tu operación. Si nunca paras de tener un contrato o muchos, el riesgo se mitiga. Es precisamente ésta una forma de administrar el riesgo. Sabes que te pagan tarde y por eso siempre tienes un contrato en la manga para poder subsanar problemas de pagos internos. ¿Pero qué sucede cuando los contratos se comienzan a apilar así como tu inventario? Claro, tienes confianza que con contrato en mano y con el inventario listo, todo será cuestión de días. Y es este el problema. Muchas veces no es así como funciona. En realidad, muchas veces todo se resuelve en meses, y muchos, y te hace sufrir estrés financiero hasta el punto en que te endeudas para saldar tu operación. Dices, “no pasa nada, cuando todo se arregle, pagaré todo”. Y puede ser. Sí.

Sin embargo puede ser que no. Puede ser que llegue un momento en que tengas tanto inventario (recurso esperando) y tantas deudas que puedas poner en riesgo tu operación: que los proveedores ya no quieran darte materia prima o bien que los empleados no soporten los impagos más. En ese momento, tu operación cae y no puedes seguir adelante. Tienes tus contratos y tu inventario, piensas que con él puedes recuperar todavía tu inversión aún después de cerrar pero olvidas que la venta de inventario tiene también un costo y el conseguir que los contratos se cumplan en su totalidad implica el pago a abogados. ¿Qué quiere decir todo este escenario? La respuesta es muy sencilla. Preocúpate por vender. Esa es la más importante función de tu empresa o proyecto. No obstante, nunca olvides tus riesgos financieros. Una buena estrategia de mitigación de riesgos puede ayudarte a no sufrir constantemente. Entiende tus riesgos, conoce sus impactos y asume su contingencia. Utiliza herramientas de administración de riesgos y salud financiera; hay de todo tipo, tamaño y precios. Diagnostica tu situación y configura tu posición frente al riesgo. Siempre tener más información y mejor que ir a ciegas.

Publicado por Roberto Carvallo Escobar para Proemprende (http://proemprendesite.wordpress.com)

Editado para Resilientemagazine.com

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