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El brillo en mis ojos se fue…¿y luego qué?

Últimamente han pasado tantas cosas que de hecho ya consideramos algo normal el estar alerta todo el tiempo al pasar el día más horas pegados a la pantalla de algún dispositivo. Tenemos un ritmo de vida

Últimamente han pasado tantas cosas que de hecho ya consideramos algo normal el estar alerta todo el tiempo al pasar el día más horas pegados a la pantalla de algún dispositivo. Tenemos un ritmo de vida muy acelerado, corremos todo el tiempo. Cuando se hace tarde para el trabajo o la universidad, solo alcanzas a tomar un café rápido sin siquiera darte cuenta que tu libro favorito se llena lentamente de polvo en la estantería. En parte, quizá vivimos muy tan rápido porque no queremos darnos cuenta de todo lo que pasa alrededor.

 

Existe ahora un nuevo término que significa detenerte un momento a disfrutar de lo que te gusta: nesting. Imagínate a qué grado de frenetismo llegó nuestro ritmo de vida para que ahora exista un término que nos invite a bajarle dos rayitas a nuestra intensidad. ¿En qué momento pasa que lo que debes hacer se convierte en algo más importante a lo que quieres? Sé que cuando pasan los años, tienes responsabilidades y cada vez, como dirían algunos, la vida te va envolviendo.

 

Para mí eso es un pretexto.

 

Tú tienes el poder de crear una vida increíble y dirigirla a donde quieras, ¡sino qué sentido tendría! Hay dos secretos para hacer que suceda. El primero, reinvéntate cada que se te antoje, ¿y por qué no?, hazte ese tatuaje que siempre has querido.

 

Encontrar algo que te apasione, ¿es difícil? Piénsalo por un momento. Estoy segura de que pensaste en eso que justo hace que tu corazón lata más rápido o que tu sonrisa sea más genuina. Si te costó trabajo pensar en eso que te mueve, no te preocupes, encontrarlo es sencillo, o así debería ser. Hay personas que descubren su pasión sin darse cuenta y hay otras que debemos de buscar, probar, frustrarnos y divertirnos en el camino para al final, dar con eso que nos enciende por dentro.

 

Hace unos días, con mi taza de té favorito entre las manos, caí en la cuenta de que a través de los años, el brillo en mis ojos se ha vuelto más intenso, certero. A veces es normal que te sientas algo perdido o desubicado porque justo vamos tan rápido por la vida que en ocasiones olvidamos ese brillo único que nos hacer ser. La cosa está en recordarnos el disfrutar cada momento y cada cosa que hacemos, al final, por eso estamos aquí. Y así fue como descubrí el segundo secreto.

 

Escrito por Laura Mendoza

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