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3 cosas que no debes olvidar para poner un negocio

De todos los factores a tomar en cuenta para emprender, hay dos que son absolutamente trascendentales: 1) conocer tu mercado y 2) considerar tu capital de trabajo. ¿Qué diablos significa todo esto? Ya en otros

De todos los factores a tomar en cuenta para emprender, hay dos que son absolutamente trascendentales: 1) conocer tu mercado y 2) considerar tu capital de trabajo. ¿Qué diablos significa todo esto? Ya en otros textos hemos hablado del conocimiento sectorial. Ahora tocará al capital de trabajo, la cual es una de las fallas más importantes que existen en toda empresa creada y en el ecosistema emprendedor. No es raro por ello ver que 80% de las empresas que se crean, no llegan ni a su segundo año.

  1. Lo que es y lo que no es. En razones financieras y balances, el capital de trabajo es el excedente de tu activo circulante cuando le restas tu pasivo a corto plazo. En pocas palabras el capital de trabajo es el dinero con el que cuentas (inversión, ventas, etc.) menos la deuda que tienes a corto plazo (créditos rápidos, proveedores, etc.). En términos más claros, capital de trabajo es todo aquello que requiere una empresa para funcionar, operar y mantenerse abierta, claro está, ya después de haber restado los costos de producción, venta y proveeduría. Es importante porque mal calculado tu capital de trabajo puede detener toda tu operación, lo que significa que si no puedes producir o comprar inventario, no puedes vender. Ergo, la empresa se detiene. Calcular tu capital de trabajo correctamente no significa hacer una simple resta de manera correcta sino significa incluir todos tus costos y ver cómo poder solucionar el problema en caso de que no cuentes con suficiente capital de trabajo para seguir el próximo ciclo o año.
  2. Matemática simple: si tienes costos altos, tienes que vender mucho. Si tienes costos bajos, puedes darte el lujo de bajar tus ventas. Pero lo interesante no es solo ver una correlación de este tipo sino anticipar cuánto tiempo puedes sobrevivir con tu modelo de negocios. Lo importante es conocer escenarios futuros en donde tus gastos incrementen y tus ventas no, o en que tus gastos se mantengan y tus ventas se reduzcan. Esto se llama estresar el proyecto, lo cual significa saber cuáles son tus puntos límite a los que puedes llegar si algo no se cumple acorde al plan original. Un amigo me dijo la frase: “en excel todos somos ricos”, y es cierta si tenemos constantes proyecciones positivas y de incremento lineal de venta. ¿Qué pasa si esto no se da? ¿Y peor aún, qué sucede si, además, tus costos se incrementan por la volatilidad del dólar, la escasez de una materia primera, etc.?
  3. Un buen cálculo para saber la resiliencia de tu empresa es este: con cuánto arrancas, cuánto gastas, y cuánto produces. El resultado de ello no será un número trivial sino un dato muy interesante de supervivencia. Te dirá cuántos años, meses o días puedes sobrevivir con tus proyecciones. Si eres de los crees que tus ventas se incrementarán continuamente desde el día 1, ¿no te serviría saber cuánto puedes durar funcionando en caso de que no aciertes a tu pronóstico?
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