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3 cosas de filosofía que tampoco sirven mucho para el mundo real

Seguramente el curso que tuviste en la preparatoria de Filosofía te dejó algunas dudas existenciales pero también es posible que no te sirvió para mucho. Y el problema radica en que lo que se ve

Seguramente el curso que tuviste en la preparatoria de Filosofía te dejó algunas dudas existenciales pero también es posible que no te sirvió para mucho. Y el problema radica en que lo que se ve en la preparatoria es muchas veces Historia de la Filosofía y no Filosofía per se. ¿Cuál es la diferencia?

La primera te dice qué dijo o qué pensó tal o cual filósofo mientras que hacer filosofía o estudiar filosofía significa entender qué fue lo que dijeron y utilizarlo en la vida real. Por supuesto que no se espera que para cruzar la calle uno se detenga y debata con uno mismo pensando, “¿qué haría Kant en esta situación?” sino aprender de todo lo que nos han dejado estos filósofos.

La filosofía no es solamente un debate entre quién es mejor cuando se enfrenta hegelianos contra kantianos o bien de si Nietzsche era en realidad un nihilista o si Wittgenstein tenía la razón o no. La filosofía son shortcuts que bien te puedes hacer la vida más fácil o bien te pueden llenar de preguntas. En cualquier caso, tener preguntas nunca es malo. Nunca es malo dudar de si lo que uno piensa es una verdad absoluta pero en cambio, asegurar que siempre lo es, es realmente peligroso. Por ello, aquí te dejamos tres cosas que no sabías de la filosofía que te puede servir en el día a día:

Si un árbol cae y nadie lo escucha, ¿emite sonido?:  Fue Sartre quien, sin quererlo, respondió a esta frase de manera muy pero muy eficienteCon Sartre, puedes responder directamente con un “no”. Nadie lo escucharía porque no habría nadie, y después del ser (lo cual necesita un alguien), no hay nada. Aunque hubiera algo, no importaría porque no está el ser ahí que es lo único que puede atribuir existencia a las cosas. Puedes sumar un poco de Heiddegger si quieres lucirte un poco en la charla de mezcales.

Tú vives en tu mundo. ¿Cuántas veces esta frase será escuchada en el mundo? La respuesta la da Schopenhauer y curiosamente, te daría la razón si eres de aquellos a quien se lo han dicho. Todo el mundo, es decir, todo esto que conocemos como mundo depende de la voluntad, o sea, de que haya querido en algún momento, de haber creado, de ser necesitado, de ser ideado. Tú vives en tu mundo pero en realidad, todos vivimos en nuestro mundo y este mundo es siempre  visto únicamente desde la perspectiva única que tenemos cada uno de nosotros. Tú das al mundo un significado pero no solo tú. Todos lo hacemos.

Todo cambio es para bien. Falso y si no, basta con preguntárselo a Leibniz, quien argumentaba que el mundo en el que vivimos es el mejor de los mundos posibles y aunque nos pasen cosas malas, todas aquellas son mejores que las que en realidad no podrían haber pasado. Sin embargo, gracias a un filósofo llamado Whitehead, sabemos que las cosas que son malas no siempre tienen una razón de fondo y por lo tanto, pueden ser peores (y mejores). En otras palabras, las cosas siempre, always, immer pueden empeorar cuando hay cambios.

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